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El plan para digitalizar las pymes aportará unos 3.100 euros a cada una

El plan transformador de la economía española que el Gobierno tiene en mente para los años de recuperación tras la devastadora crisis del coronavirus pasa por la digitalización de las pymes. Y es que las pequeñas y medianas empresas (hasta 249 empleados) configuran el tejido empresarial español ya que suman el 99% del total, lo que a su vez supone el 64% del trabajo empresarial, según datos del Ministerio de Industria.

Y aunque el plan de digitalización que ha presentado Pedro Sánchez prevé la inversión de 15.000 millones de euros en cuatro años para la 'España Digital 2025', la partida correspondiente a transformar las pymes españolas es de 4.656 millones. El objetivo principal es que el 25% del volumen de negocio de las pymes venga del comercio electrónico en cuatro años, frente al 10% actual.

Pero el problema es la cuantía. Aunque la cifra de 4.656 millones sea muy alta, al dividirla entre el total de las pymes (2,87 millones) significaría ayudar con solo 1.622 euros a cada una de aquí a 2025. Pero el Gobierno no pretende llegar a todas. El plan recoge que las ayudas impactarán en «al menos 1.350.000 pymes, pudiendo elevarse hasta 1.500.0000». Estas son aproximadamente la mitad del conjunto de pequeñas y medianas empresas españolas.

Pero incluso si estos recursos económicos se dividen solo entre el millón y medio de empresas a las que el plan pretende llegar, supondría 3.104 euros para cada una de ellas. Una cantidad insuficiente para transformar una empresa al entorno digital, teniendo en cuenta que solo una de cada diez de menos de diez empleados –las más numerosas en España, con el 90% del total– venden por internet, según los datos del INE.

Pero los empresarios confían en que estas ayudas públicas no sean los únicos recursos que reciban las pymes para comenzar su transformación. Según Francisco Hortigüela, director de Ametic, la patronal de la industria digital en España, estas ayudas supondrán un «impulso» a la colaboración de las empresas privadas, de forma que se desarrolle un «efecto multiplicador» y que «por cada euro que pone el Estado, el sector privado ponga tres». A su juicio, este plan de digitalización es «fundamental» para que las pymes no lleguen a desaparecer. «Estamos ante el reto de reconvertir nuestro sistema productivo tras la pandemia, no solo de recuperarlo», dijo Ametic en un comunicado tras conocerse el plan.

¿Qué significa digitalizarse?

Algunos pueden pensar que digitalizar una empresa es crear una página web o tener redes sociales. Sin embargo, va mucho más allá. «Lo primero es conocer bien tu propio negocio y analizar cómo la digitalización puede mejorar los productos o servicios que ofreces», señala Hortigüela, que destaca que no se trata de hacer una web o tener mejores ordenadores, sino qué tareas puedes digitalizar para reducir costes de producción, personalizar los productos, una logística más eficiente, etc. «La digitalización es una herramienta, no un fin. Ese es el error que se comete muchas veces».

Entre las ventajas que ofrece la digitalización es la internacionalización de la pequeña empresa. «La exportación ha sido en muchos casos la tabla de salvación de las pymes», recuerda el director de Ametic. Y es que si se vende por internet, una pequeña compañía pasa a convertirse en una plataforma global, sale fuera de su zona de influencia. «Es muy importante que la gente que te busque, te encuentre, para lo que se necesitan buenas etiquetas y un buen CRM (gestión de las relaciones con clientes)», señala.

El objetivo del Gobierno es que el 25% del volumen de negocio de las pymes venga del comercio electrónico en 2025, frente al 10% actual

Y si vender por internet era importante antes de la pandemia, ahora es inevitable. Carlos Ballesteros, doctor en Ciencias Económicas de la Universidad Pontificia de Comillas, explica que en tiempos de confinamiento la venta online ha crecido mucho, y quien no estuviera preparado para ello «ahora lo tiene difícil». El profesor explica que adoptar una estrategia online «no se improvisa y necesita inversión», que en estos momentos es complicado para la mayoría de las pymes a consecuencia de la crisis.

En su opinión, la barrera principal a la hora de vender por internet no es el coste de la web ni la pasarela de pago segura («se trata de una inversión importante, pero no inalcanzable»), sino los servicios de «última milla» que son los que repercuten en la imagen del vendedor. Es decir, si algo no llega en plazo o llega roto, el consumidor siempre echará la culpa al vendedor, no al transportista. Por tanto, estos servicios son fundamentales a la hora de crecer en internet.

Generar empleo

La pandemia ha dado un empujón. El 60% de las empresas españolas ha acelerado la transformación digital en las ventas durante el último año, según un informe de CeGe y Optimum, que revela aún así que menos del 30% afirma haber completado este cambio, lo que demuestra que es un camino de fondo. Y este será el primer año en el que vendan sus productos en el extranjero para el 39% de las pequeñas empresas, según un estudio de Alibaba Group. Las principales razones para lanzarse a la internacionalización son las oportunidades de negocio en mercados específicos y el impacto que ha tenido el coronavirus en sus ventas en España.

Y a nivel de empleo, es evidente el paso adelante que hay que dar. Una reciente encuesta del Banco de España a empresas españolas reveló que la facturación y el empleo efectivo (teniendo en cuenta los ERTE) cayeron más en las pequeñas, incluso una vez que se tiene en cuenta el distinto impacto de la crisis por sectores de actividad. Las ventajas de la digitalización son claras: el 86% de las empresas más digitalizadas mantiene su plantilla a pesar del impacto de la pandemia o incluso ha contratado más personal. El estudio 'Skills Revolution Reboot' de ManpowerGroup presentado durante el Foro Económico de Davos revela que el nivel de digitalización de las empresas varía mucho en función de las zonas geográficas.

Y es que casi la mitad de las organziaciones de España, Portugal y Reino Unido aseguró que la pandemia no ha acelerado su plan de digitalización, mientras que las de Alemania, Austria, Japón e Italia están en una mejor posición digital que antes de la crisis. «Es evidente que a medida que llegan nuevos competidores al mercado, cada uno de ellos más innovador que el anterior, las organizaciones tradicionales no van a tener más remedio que actualizar su forma de hacer negocios, advierten desde ManpowerGroup.