Buscar

Los súper pasan las nuevas olas del covid sin rupturas de stock y con nuevas prioridades

La explosión del coronavirus en España durante el mes de marzo del año pasado dejó imágenes ya históricas de aglomeraciones, colas y estanterías vacías en los supermercados del país. Una situación que obligó a las empresas a apretar a sus proveedores para garantizar cada mañana unos lineales repletos, y así mandar un mensaje de seguridad a unos consumidores que no sabían a lo que se enfrentaban.

La situación se normalizó, y la llegada de las nuevas olas y restricciones para contener al virus no han ido de la mano esta vez de situaciones similares. No solo no ha habido imágenes como aquellas, sino que también lo dicen los datos.

La tasa de disponibilidad de productos de gran consumo alcanzaba el 95,9% a la conclusión de octubre. Es decir, en un 95,9% de los casos los consumidores encontraban el producto que querían comprar, según los datos recogidos por Nielsen y Aecoc de 1.800 tiendas. Es una décima menos que en el mismo mes del año anterior, cuando la pandemia no entraba en los planes de nadie.

En marzo esa tasa de disponibilidad retrocedió casi tres puntos frente al mismo mes de 2019, hasta el 92,8%, y en abril 1,4 hasta 94,5%, lo que refleja que entonces sí hubo tensiones de stock. Sin embargo, España fue el país europeo de los analizados por Nielsen con mejores datos. En Francia se alcanzaron picos de hasta el 16%.

“Los datos nos ponen como el mejor país en disponibilidad de producto porque tenemos una estructura de distribución tremendamente compensada de pequeño comercio, gran superficie, proximidad… Hay una gran capacidad de elección”, analiza el director general de Aecoc José María Bonmatí.

“Cuando se han producido nuevas restricciones de movilidad, o a la hostelería, la gente no se ha lanzado a acaparar. Han visto que en los momentos de dificultad los lineales vacíos se volvían a llenar”, prosigue.

Algo que también se refleja en las ventas de productos de gran consumo en los últimos meses. En marzo y abril se registraron crecimientos históricos del 28% y el 24% respectivamente, cuando hasta entonces los movimientos eran de dígito simple y bajo. En mayo continuó siendo del 14% y se normalizó durante el verano. En septiembre, último mes con datos disponibles, el crecimiento fue del 1,9%. Nielsen estimaba un crecimiento superior al 5% para el conjunto del año. La tendencia continuará igual en 2021 mientras sigan las restricciones a la hostelería.

“Hay una parte de cuota prestada, pero también hay tendencias de las que aún no podemos evaluar su impacto. Por ejemplo, el teletrabajo. Intuimos que puede quedarse y eso influirá en el consumo a la hora de desayunar, comer...”, explica Bonmatí.

Lo que sí han cambiado con el paso de los meses son las categorías que más escaseaban en los lineales. En marzo y abril las que más sufrieron fueron las bebidas y los productos frescos. En concreto la leche líquida, que superó una carencia del 10% en marzo que se suavizó al 6% en abril, además de aguas, sopas y caldos, o bebidas refrescantes. En septiembre, último mes con datos recogidos, lo que más escaseaba eran cerveza y helados, y apenas un 0,9%.

MÁS CRECIMIENTO EN EL GRAN CONSUMO ESTE AÑO

Previsiones. El gran consumo consiguió crecimientos de ventas históricos durante la pandemia. El confinamiento disparó la demanda de alimentación, y aunque en mucho menor proporción, ha seguido alta durante el resto del año. Para 2021 las perspectivas siguen siendo de crecimiento para el sector. Según una encuesta realizada por Aecoc entre sus empresas asociadas, el 52,2% de los distribuidores cree que en 2021 las cifras de crecimiento se mantendrán en los niveles del año pasado, entre un 3% y un 5%. Por otra parte, el 49% trabaja con la previsión de que la pandemia no estará controlada hasta finalizar el primer semestre del año, con un mercado que empezaría a normalizarse a partir de junio.