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Las compras de última hora dan aire al comercio valenciano

Los usuarios llenan las tiendas a pocos días de Reyes mientras las asociaciones esperan que este último impulso pueda ayudar a compensar un año catastrófico en ventas

 

El centro de Valencia continúa luciendo estos días abarrotado de gente. La calle Colón y las grandes plazas de la ciudad se han convertido un año más en el epicentro de las compras navideñas y, aunque ahora las personas que circulan por ellas lucen una mascarilla y tratan de mantener algo más de distancia de lo habitual para recordar que este es un año atípico por la pandemia de coronavirus, la imagen no es tan diferente a la de otros ejercicios. Y es que la llegada de 2021 ha traído con ella las tradicionales adquisiciones de última hora de cara a la celebración del día de Reyes y se han convertido en un pequeño impulso para los comercios después de un año más que desastroso.

La plaza de los Pinazo rebosaba ayer vida. Este tradicional punto de encuentro más conocido como 'ruinas' era el punto de partida para muchos y trabajadores de calles aledañas como Don Juan de Austria comentaban el constante trasiego de gente. De hecho, varias patrullas de Policía Local estaban en la zona y trataban de ayudar a descongestionar el tráfico y velar por la seguridad de los ciudadanos. Incluso se pudo ver a varias unidades montados en sus caballos. Una trabajadora de El Corte Inglés relataba que a mediodía empezaba su turno, que terminaba a las 21 horas, pero lo hacía «con ganas» ya que aseguraba que hay ganas de trabajar y considera que está última bala puede dar un impulso más que necesario a la economía valenciana. Justo en este establecimiento se veía una figura que hasta 2020 sería impensable, un controlador de aforo, que recordaba a los diferentes usuarios la necesidad de mantener la distancia de seguridad, no quitarse la mascarilla o desinfectarse las manos al entrar en la tienda.

La realidad evidenciaba que son muchos los que han esperado a última hora para hacer las compras ya sea porque es su costumbre habitual o porque la pandemia ha hecho que se lo hayan pensado dos veces. Las ventas no serán las mismas ya que los Expedientes de Regulación Temporal de Empleo (ERTE), los despidos y la situación de incertidumbre general harán mella pero aún así hay unos pocos que durante el confinamiento han podido generar ahorros que ahora están dispuestos a liberar.

De esta forma, y con todo en contra, el comercio físico tradicional resiste. Aun así las diferentes asociaciones aseguran que las contrataciones han sido hasta un tercio menores que las de otros ejercicios, tal y como señala el último informe de Randstad. Uno de los pocos sectores que crece y que incluso contrata es el de la distribución ya que si algo va a caracterizar estas semanas son las compras online. Aún así, el tiempo ya corre en contra de este negocio por los plazos de envío y tan sólo las ventas físicas pueden ahora cubrir el hueco de última hora.

Fernando Moner, presidente de la Asociación Valenciana de Consumidores y Usuarios (Avacu) remarcó ayer que el consumo de los clientes va a ser mucho menor que el de otros ejercicios pero consideró «que servirá de revulsivo». «En un año tan marcado por la pandemia y pese a que hay menos dinero disponible el consumidor valora más la proximidad», afirmó Moner, que quiso dejar claro que el comercio está teniendo un comportamiento ejemplar en esta recta final de año respecto a las cuestiones sanitarias y por ello pidió no bajar la guardia. Por su parte, Rafael Torres, presidente de Confecomerç admitió que aunque «aun es pronto para hacer balance global de la campaña» estas jornadas previas a Reyes «los comercios están a pleno rendimiento y las compras en estos últimos días dada la tradición de regalar mayormente el 6 de enero«. »No obstante, este año es excepcional y por ello hay q esperar a ver el resultado final para poder hacer un mejor análisis«, matizó.

Esta revitalización del comercio también anima a otros sectores. Muchas terrazas de esta zona de Valencia estaban ayer llenas de personas que decidían tomarse un almuerzo para tomarse un descanso antes de volver a la carga a por los últimos pedidos. También notan este trasiego los taxistas, que ante la falta de turistas que ya es una constante desde hace meses reciben con los brazos abiertos a todos los vecinos que vuelven cargados a sus casas. Una situación similar viven los autobuses y los metros, más demandados que nunca y en ocasiones demasiado llenos para respetar la distancia de seguridad.