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Presidente de Confecomerç: "Hay que atender al turista, pero el turismo de compras que algunos venden no existe".

El máximo responsable de la patronal del pequeño comercio surgida de la fusión entre Covaco y Cecoval reivindica su representatividad, urge al Consell a enterrar definitivamente Intu Mediterrani y aboga por recuperar la regulación de los periodos de rebajas.

¿Qué balance hace de la campaña navideña el pequeño comercio?

Lo más positivo es que se ha notado el control de los manteros, algo que tenemos que agradecer a las fuerzas de seguridad. El problema no son tanto los pobres manteros, que se tienen que defender de alguna manera, como las prendas ilegales y el perjuicio que ocasionan a toda la sociedad. Queremos que desaparezcan aquellos que proporcionan la mercancía a los manteros.

Y en cuanto a las ventas, ¿cómo ha sido la campaña?

Aún no tenemos datos definitivos de la campaña de Navidad. Los últimos que tenemos son del mes de noviembre y parece que se ha desinflado el Black Friday en comparación al año pasado. Nosotros hicimos una campaña para contrarrestar a los grandes centros comerciales y que el pequeño comercio pudiera estar ahí también. El índice del comercio minorista de 2018 es de un incremento del 1,1 mientras que en 2017 fue del 2,7.

¿Nota la desaceleración económica el pequeño comercio?

Se nota y es algo que se palpa. Había bastantes expectativas con respecto a la campaña de rebajas y vemos que no está dando lo que se esperaba de ella. Desde que se desregularizaron, las rebajas han ido a menos. El periodo de rebajas se estableció para eliminar los stocks de la campaña, que estaban regulados y que tenían que estar durante un tiempo en los establecimientos. Hoy en día se venden productos con unos supuestos descuentos que en realidad lo que han hecho es incrementar el precio para luego rebajarlo.

El Gobierno central ha planteado la opción de volver a limitar en el tiempo las rebajas.

Es una demanda que desde Confecomerç hemos hecho. La actual situación está perjudicando y hasta los agentes comerciales que pedían ese outlet permanente también lo están pidiendo porque ya no tiene el tirón que tenía.

A través de la patronal CEV, se criticó la caducidad automática de las zonas de gran afluencia turística.

Pretendemos que automáticamente a los cuatro años pueda haber una continuidad implícita o, si caduca, que se pueda volver a estudiar. Hay que pedir informes a los ayuntamientos, pero que sea una competencia autonómica que determine dónde cabe y dónde no una zona turística.

Unió Gremial les acusó de plegarse aquí a los intereses de la gran distribución.

Cuando se firmó el año pasado el pacto de horarios, ellos no se quisieron mojar. Covaco y Cecoval nos mojamos, trabajamos y llegamos hasta las últimas consecuencias para firmar ese acuerdo. Ellos se abstuvieron. Que no nos den ahora lecciones porque no tiene ni sentido.

¿Sería partidario de introducir algún cambio en ese pacto de los horarios comerciales como querría la Conselleria de Economía?

Nuestro deseo sería que no hubiera ningún domingo aperturable, pero hay que tener los pies en el suelo. El pacto nos da de momento una seguridad jurídica y unas pautas para funcionar, hemos reducido un tercio de los domingos aperturables y los sindicatos han conseguido que ningún empleado del comercio trabaje más de 13 domingos. Es un paso adelante. Ojalá consiguiéramos erradicarlos, porque necesitamos conciliación familiar. También entendemos que en las zonas turísticas hay que atender al turista. Pero el turismo de compras que algunos nos quieren vender no existe. Lo mismo que puedo comprar en Valencia lo puedo comprar en San Sebastián, porque las cadenas son las mismas y son las que quieren abrir los domingos. Nosotros queremos que haya un comercio idiosincrásico de cada zona. Ahora no hay nada diferente. Defendamos nuestros productos autóctonos. Pero un turismo de compras para comprar lo mismo que se puede comprar en Milán, me parece que no existe.

El Consell acaba de volver a bloquear la tramitación de Intu Mediterrani. ¿Cómo valora los pasos que se están dando en contra del centro comercial que el pequeño comercio cuestiona?

Creemos en la seguridad jurídica. Pero el de Intu es un modelo que no aporta nada a esta Comunidad. No estamos en contra de la inversión ni muchísimo menos pero entendemos que habría un trasvase de trabajadores. Además, afectaría sobre todo a su modelo comercial, al de grandes centros comerciales. Estamos viendo ya centros comerciales que se están cerrando y otros que están prácticamente cerrados. ¿Queremos tener más moles de hormigón que no sirven para nada?

Pero la CEV, en la que está Confecomerç, ha dado su apoyo a Intu. ¿Qué le parece?

Precipitado. Hemos echado en falta que previamente al pronunciamiento se hubiera consultado a los órganos de gobierno de la CEV. No obstante, hemos solicitado reunión con el presidente Salvador Navarro para aclarar esta situación, por lo que esperamos contar con las explicaciones oportunas.

¿Entendería que el Consell acabase dando su visto bueno?

Llevamos reclamando el Patsecova [el plan de Economía para prohibir la autorización de megacentros comerciales] desde hace 12 años. Hace siete se retomó y todavía no está aprobado. Tenemos el compromiso de que se aprobará antes de elecciones. Para nosotros es vital que haya unas reglas de juego.

¿Qué balance hace de la integración de Covaco y Cecoval en Confecomerç?

Era el camino a seguir y somos el referente del comercio valenciano. Representamos a ocho de cada diez pymes de comercio.