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Vender pescado por whassap.

Muchos comercios tienen página web y no les sirve para nada o no saben para qué. Así resumió hace unos días Rafael Torres, presidente de los comercios del centro de Valencia y número dos de la nueva patronal Confecomerç, la experiencia de numerosos empresarios con la famosa digitalización a la que gobernantes, asociaciones y gurús de toda índole les urgen a sumarse para evitar ser expulsados del mercado.

El primer paso es «perder el miedo» al mundo digital y «superar la resistencia al cambio», aseguró la plana mayor del pequeño comercio de la Comunitat, unida por la causa con el dirigente cameral José Vicente Morata y también con la secretaria autonómica de Economía, la socialista Blanca Marín, y el director general de Comercio, Natxo Costa, de Compromís. Lejos quedan, o eso parecía entre tanto agradecimiento, las recientes acusaciones de Confecomerç acerca de que «el comercio no existe para el Consell». En su primera comparecencia juntos, Cipriano Cortés y Rafael Torres criticaron que el presidente Ximo Puig se olvidase del comercio al anunciar prioridadades en Les Corts, como ya hizo la patronal de renovables. Y también que el equipo del conseller Rafael Climent, mientras intentaba restringir la libertad horaria, tuvo «tres años en un cajón» la normativa (Patsecova) llamada a frenar la «saturación comercial» que vinculan con proyectos como Intu Mediterrani.

Todo fueron buenas palabras en el frente común escenificado para convencer a los comerciantes de que saliesen del mostrador para asistir a unas jornadas en las que expertas como Pilar Zorrilla, de la Universidad del País Vasco, explicaron interesantes casos de éxito, como el de su pescadero, que mejoró mucho las ventas desde que, cada mañana, envía por Whatsapp un pequeño vídeo con el pescado del día.